Percusión: 1.600-1.750

Timbales de orquesta (Francia, s. XVIII), cobre rojo, ocho tornillos, una llave de afinación, diámetro 57 cm. París, MMP, E.1176.1-2. Foto: Claude Germain.

A pesar de que en las partituras rara vez se mencionen instrumentos de percusión, resulta difícil imaginarse mucha de la música de esta época sin ella.

Timbales

Desde el s. XVII encontramos cada vez más referencias a los timbales con los nombres: timbales en francés, Pauken en alemán, ketteldrum o timpani en inglés o timpani en italiano. En español recibe aún el nombre de atabal (Covarrubias, Tesoro; Cancionero de Baena) al tiempo que comienza a usarse la palabra timbal (Diccionario de autoridades).

Se trata de instrumentos de menor tamaño y profundidad que los actuales. Su caparazón está hecho de cobre y la membrana es de piel de becerro o de cabra, menos refinada y más gruesa que la actual. La altura del instrumento viene determinada fundamentalmente por el diámetro y la tensión de la piel, aunque también influyen la profundidad y el contorno del cuenco. Asimismo, los cambios de temperatura y humedad influyen notablemente en la afinación: condiciones de más humedad provocan mayor expasión de la piel y por tanto notas más graves, mientras que condiciones más secas y frías hacen que la piel se encoja, que las frecuencias agudas suenen más agudas y que las graves dejen de sonar. Debido a este hecho, muchos timbales llevan en su interior un recipiente, en la base, para poder calentar o humedecer el interior de la membrana. Praetorius en Syntagma musicum habla de los tornillos de afinación que aprietan la membrana y que el diámetro de las membranas debe ser de 44,5 y 52 cm, respectivamente (Pajares Alonso).

Heerpauken (timbales de caballería). Syntagma musicum, TI nº XXIII (1620).

Timbales de caballería (Francia, s. XVII), cobre, 6 tornillos, diámetro 33 cm. París, MMP, E.567. 1-2. Foto: Claude Germain.

Detalle del interior: recipiente para calentar o humedecer.

Timbales (Prusia o Baviera, ca. 1660-1700), cobre

Timbales (Alemania, 1731), cobre rojo, diámetro 62,5 y 59 cm, 8 tornillos, recipiente para calentar o humedecer, exterior grabado con siete blasones. París, MMP, E.980.2.269-70. Foto: Claude Germain.

Detalle del interior: recipiente para calentar o humedecer.

Timbales de orquesta (Francia, s. XVIII), cobre rojo, ocho tornillos, una llave de afinación, diámetro 57 cm. París, MMP, E.1176.1-2. Foto: Claude Germain.

Afinación, técnica, uso y repertorio

Praetorius en Syntagma musicm indica que deben afinarse en re o do para la tónica y en la o sol para la dominante con el fin de que puedan ajustarse a la afinación de las trompetas. Habitualmente la dominante se afina una cuarta por debajo de la tónica, pero en ocasiones como sucede con Schmelzer o Vejvanovsky también se afina una quinta por encima.

Los timbales de esta época se tocan con baquetas de cabeza de madera sin fieltro. Esto produce un sonido más incisivo, preciso rítmicamente y directo que el que producen las baquetas con cabeza de fieltro.

Las cadencias constituyen momentos idóneos en los que tocar fuertes redobles con el fin de demostrar la habilidad del intérprete con el instrumento. Lo habitual es concluir con un redoble seguido de un solo golpe fuerte final. La velocidad del redoble viene determinada por el carácter y la duración de la nota (cuanto más larga, más rápido).

Aunque continúan usándose a caballo (en lugar de los tambores grandes), en este momento adquieren un nuevo estatus como principal instrumento de percusión en la orquesta y comienzan a emplearse para señalizar el comienzo y el fin de una pieza especialmente cuando se trata de obras que aluden a la realeza. Esto es debido a su capacidad para dar notas de altura definida, lo que permite formar parte de la armonía de la composición, muy habitualmente junto a trompetas.

Por otro lado, la música para timbal va perdiendo su carácter improvisatorio (reservado ahora para ceremonias al aire libre) y cada vez es más habitual la escritura específica para este instrumento. La primera pieza conocida es –Auffzüge für 2 clarinde [und] Heerpaucken (ca. 1650) de N. Hasse. De la década de 1670 es la primera inclusión conocida de un timbal en una orquesta llevada a cabo por Lully en su ópera Thésée (1675) aunque únicamente para realizar efectos sonoros. En esta época (y hasta el siglo XIX) la escritura para timbal hace uso aún de muchas de los viejos patrones rítmicos usados en caballería, nunca cambian de tono en una misma pieza y tocan generalmente junto a las trompetas.

Henry Purcell fue el primer compositor en escribir una parte solista para un timbal en la sinfonía del IV acto de su semi-ópera The Fairy Queen (1692). Por su parte, la escritura solista en Bach es poco habitual, salvo en sus cantatas profanas Vereinigte Zwietracht der wechselnden Saiten (1726) y Tönet ihr Pauken! (1733). En Music for the Royal Fireworks (1749) Händel demanda por primera vez el empleo de tres timbales en lugar de dos («Tymp 3 per part»). Asimismo, para sus oratorios emplea habitualmente dos timbales de artillería muy grandes (96,5 cm y 76 cm) que sonaban una octava por debajo de lo escrito. Por último, Graupner en su Sinfonietta de 1749 requiere seis timbales afinados en fa2, sol2, la2, sib2, do3 y re3 y J. M. Molter emplea cinco con las cinco primeras afinaciones de Graupner en su Sinfonía nº 99 (ca. 1750).

Audiciones

The Fairy Queen (1692), acto IV, Purcell. Descárgate aquí la partitura de timbal.

Vereinigte Zwietracht der wechselnden Saiten (1726), Bach. Descárgate aquí la partitura de orquesta.

Tönet ihr Pauken! (1733), Bach. Descárgate aquí la partitura de esta cantata cuya música reutilizará en el Oratorio de Navidad.

Music for the Royal Fireworks (1749), Händel. Descárgate aquí la partitura.

Sinfonietta (1749), Graupner.

Sinfonía nº 99 (ca. 1750), Johann Melchior Molter

Imágenes

Timbal de caballería. Lleva las mazas unidas por una cuerda. Ilustración de Los trabajos de marte, p. 99, un libro sobre la guerra, de Allain Manesson-Mallet (París, 1671).

Timbales y baquetas. Ilustración de J. Ch. Weigel en su Musikalisches Theatrum (Nuremberg, 1722).

Bibliografía

Pajares Alonso, Roberto L. Historia de la música en 6 bloques. Bloque 4. Dinámica y timbre. Los instrumentos. Madrid: Visión Libros, 2012.

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